En este segundo día del Capítulo, el trabajo estuvo enfocado en la vida espiritual. Con la orientación del padre Darío Restrepo, SJ. vivimos una jornada de retiro como la mejor manera de disponernos interiormente para reconocer este «paso de Dios por nuestra Congregación«. El padre nos invitó a vivir el Capítulo como koinonía, diakonía y kerigma: en un espíritu de auténtica comunión, como un servicio humilde a las Hermanas y en discernimiento, para reconocer la acción del Espíritu que nos enseña la manera de anunciar a Jesucristo aquí y ahora. Finalizamos la jornada con los trabajos en grupo para la revisión de la vida espiritual, en un ambiente de escucha, libertad y búsqueda del bien común.