En 1668, bajo la inspiración de Pedro, se inicia la rama femenina que atraviesa, con el correr de los años, tiempos difíciles y llega a un cierto estancamiento espiritual.
En 1838 ingresa en el Beaterio de Belén, María Vicenta Rosal, natural de Quetzaltenango, Guatemala, quien toma el nombre de María Encarnación del Corazón de Jesús.
Elegida priora en 1855, emprende la reforma y revitalización del Beaterio; para esto escribe Constituciones fieles al espíritu de Pedro de San José Betancur y a su propia experiencia evangélica.
No aceptada allí su reforma, funda, para salvar el carisma del Fundador, un nuevo convento. Ella hizo posible que el carisma y la espiritualidad de Pedro de San José Betancur llegaran hasta nosotras mediante la Comunidad Bethlemita renovada por ella y reconocida como instituto nuevo en la Iglesia, por aprobación jurídica (pontificia) obtenida por decreto laudatorio del 20 de febrero de 1891. La aprobación definitiva del Instituto se recibió en 1909”. (Constituciones de las Hermanas Bethlemitas Hijas del Sagrado Corazón de Jesús)